Entrevista a María Rosa Lojo

Desde el blog de La ventana cultural entrevistaron a María Rosa Lojo acerca de su infancia, su carrera y su última novela, Todos éramos hijos:

http://www.laventanaarteycultura.blogspot.com.ar/2014/09/entrevista-maria-rosa-lojo-libros.html

Maria Rosa Lojo

– ¿Cómo fue tu infancia? ¿Dónde naciste?

En Buenos Aires, Capital Federal. Vivíamos en una casita de Liniers con mis padres y mi abuela materna, doña Julia. Nos quedamos ahí hasta mis cinco años. Luego nos mudamos a Castelar, donde mis padres habían logrado construir una casa nueva, estilo americano de los años sesenta. Ahora, con algunas variantes, esas viviendas se han vuelto a poner de moda. Era sobria, limpia, desnuda. Quizás muy adecuada para personas que buscaban desprenderse de un pasado muy difícil de superar: la guerra civil española, con sus traumas y sus pérdidas. Había que poner otra vez la vida a disposición de ser vivida, como una página en blanco. Una utopía de olvido y regeneración que desde luego nunca es plenamente posible. Todavía vivo en Castelar, en esa misma casa que heredé de mis padres, y que mi marido y yo reformamos y ampliamos. Ahí está condensada mi historia, y los recuerdos de una infancia que fue intensa, imaginativa y también algo solitaria. Fui hija única durante bastante tiempo.

– ¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cuándo decidiste que ibas a ser escritora?

Creo que desde siempre escribí comentarios sobre los textos que iba leyendo y que me gustaban especialmente. Necesitaba no solo dejarlo asentado de alguna manera sino explicar por qué algo me había gustado, o no. También empecé a escribir poesía en la adolescencia, y con el tiempo, un poco más tarde, cuentos y otros textos narrativos. No sé si pensé en ser escritora como una profesión o un oficio del cual vivir. Eso lo confié más bien a los estudios académicos que me podían dar un trabajo regular y formal. Pero sin duda la literatura fue siempre para mí la ventana o el filtro desde el cual miraba y miro el mundo, y le doy una forma a la realidad.

– ¿Cuál fue tu primer libro publicado?

Un libro de textos poéticos en prosa, llamado Visiones, y que se publicó por haber ganado el Primer de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires. Hoy está incluido en el volumen Bosque de ojos (2011).

– ¿Cuál es tu rutina de trabajo?

Leo y escribo siempre, todos los días y todo lo que puedo. A la ficción me dedico especialmente en los meses del verano, entre diciembre y abril, cuando las tareas académicas disminuyen.

– ¿Cómo empezás a escribir un libro? ¿Cómo es la creación de los personajes y la trama?

Nunca es igual, cada libro tiene su proceso, y eso hace que siempre me resulte  desafiante y apasionante. A veces el disparador es una lectura, a veces un recuerdo, otras, un deseo. O las tres cosas juntas. O una imagen que aparece en un sueño. Pero por supuesto, termino escribiendo sobre cuestiones que me interesan vitalmente, que me mueven a reflexión: la identidad, las migraciones, los vínculos de familia, las diferencias culturales, la experiencia creativa de las mujeres. La perpleijidad, el asombro, la incomodidad y también la belleza de existir.

– Contános sobre tu último libro “Todos éramos hijos”, ¿cómo nació? ¿Por qué el título?

 Hace mucho tiempo que pensaba en escribir este libro. Era en cierto modo una deuda con mi adolescencia y con mi generación. Y al mismo tiempo me daba miedo hacerlo, por el sufrimiento que implicó para mí todo ese período y por mi propia vulnerabilidad de entonces. Como si abrir esa caja de memoria me dejase otra vez indefensa frente a un pasado que resurgiría intacto, sin las defensas y las corazas que el tiempo fue fabricando. Sin embargo, sucede más bien lo contrario: el pasado traumático se integra al ser y se hace verdaderamente pasado (es decir, se supera) en la medida en que lo reconocemos y lo rescatamos.

Así que, como se dice en un momento de la novela, al final la vieja Frik deja de huir y abre las cajas de tiempo congelado que fluye nuevamente.

El título del libro tiene que ver con la obra de Arthur Miller que se representa en la novela: Todos eran mis hijos. Y con el conflicto entre padres e hijos que se repite de generación en generación. Ninguna está conforme con el legado del mundo que recibe de la anterior. Como en la obra de Miller, se cruzan los reproches mutuos, y nadie puede escapar a la propia responsabilidad ni huir de las decisiones que ha tomado.

– ¿Qué cosas de la trama de la novela pertenecen a tu historia y cómo se conjugan con la ficción?

De mi historia, la época en que fui adolescente, cruzada por todos esos debates y planteamientos, la educación religiosa progresista que recibí, el carácter de Frik (al menos tal cual yo la veo, la pienso y la reconstruyo ahora), algunos rasgos de otros personajes. Incluso la representación de la obra de Miller, que realmente hicimos con un grupo de teatro formado por los alumnos de los dos colegios religiosos, de mujeres y de varones, que se describen en el libro. También, la militancia y la desaparición posterior de algunas compañeras y compañeros  en ambas escuelas.

– ¿Qué papel cumplen los padres de los protagonistas?

Son sus referentes y a la vez sus oponentes, como suelen los padres en todas las adolescencias. Los hijos viven desde y contra ellos. Tienen que desprenderse de su tutela para poder forjar su propia vida. Pero los cambios políticos y sociales de aquel tiempo, vertiginosos y contundentes, ahondan la brecha que separa una generación de otra, y desembocan en verdaderos abismos de incomprensión. Un párrafo aparte merecería el padre de Frik, que está de vuelta de muchas cosas, es un derrotado de la Guerra Civil Española y tiene otra mirada sobre los sucesos de la Argentina, y bastante escepticismo en cuanto al “Perón revolucionario” que muchos de los jóvenes imaginan. Frik lo escucha. Pero de algún modo también es un oponente para ella, porque la tragedia histórica de España y de sus padres en particular revierte también sobre la propia vida de la hija, paralizándola por momentos. Hay que leer el libro…


– ¿Cómo definirías esta novela?

Dentro de mi producción, como una “novela de la memoria”, que ahonda en la dimensión existencial de la experiencia histórica, la propia y la de toda una generación.

– ¿En qué proyectos estás trabajando?

Quiero reunir textos de ensayo dispersos, pero que a lo largo del tiempo he ido trabajando dentro de una misma línea. Y en cuanto a la ficción, voy a descansar un poco, porque finalizar esta última  novela fue muy movilizador para mí y me dejó agotada.

Recomendados de María Rosa:

Un libro: Eisejuaz, de Sara Gallardo.

Una canción: Love of my life, de Freddie Mercury.

Una película: no es una película pero sí es lo que más me gustó de lo que vi últimamente: la serie de Netflix House of cards.

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